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Dieciocho minutos fueron suficientes para que el Tribunal Quinto de Sentencia enviara a Alfonso Portillo a prisión, con lo cual se convirtió en el primer ex presidente que llega al sector 12 del Preventivo de la zona 18, donde también están detenidos ex funcionarios de su gobierno acusados de corrupción.
A partir de ayer, Portillo enfrenta dos complicados procesos: uno en Guatemala, por peculado de Q120 millones en el Ministerio de la Defensa, y otro en EE. UU., por conspiración para el lavado de por lo menos US$70 millones (unos Q581 millones), el cual permitió su detención ayer.
Después de la captura, Preet Bharara, fiscal federal de Manhattan, Nueva York, aseguró que su oficina seguirá trabajando junto a las autoridades guatemaltecas para llevar al ex presidente ante la justicia de su país.
Esto presagia 40 días de tensión para el sector justicia, pues ese es el plazo para que las autoridades de EE. UU. presenten los cargos formales contra Portillo.
Pese a que el ex gobernante aseguró el lunes recién pasado que iba a enfrentar a la justicia en Guatemala, sus hechos mostraron lo contrario, ya que se refugió por lo menos en cinco casas.
Su suerte terminó a eso de las 12 horas, cuando fiscales, investigadores de la Cicig, la Policía Nacional Civil y el Ejército lograron llegar hasta una vivienda en Nueva Punta de Palma, Izabal, donde lo capturaron.
Vestido con pantalón de lona y camisa a cuadros, y con un semblante que denotaba el cansancio de haber huido por cuatro días, no opuso resistencia.
Los investigadores descubrieron que Portillo había contratado el servicio de una lancha que lo trasladaría hacia Belice.
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