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Por Coralia Orantes y Julio Lara
Once meses de investigación permitió la desarticulación de una estructura clandestina dedicada al tráfico de drogas, que estaba incrustada en la Policía Nacional Civil (PNC), por lo cual ayer fue capturado Baltazar Gómez, director de esa institución, y dos encargados del combate de estupefacientes en el país. Las pesquisas fueron hechas por la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), el Ministerio Público e investigadores de Gobernación.
La investigación partió del enfrentamiento armado ocurrido en abril del 2009 en Amatitlán, cuando se estableció que un grupo de policías robó parte del cargamento a narcotraficantes ligados a los Zetas.
Fue así como descubrieron que Baltazar Gómez, quien hasta ayer fungía como director de la PNC; Nelly Bonilla, principal responsable del combate del tráfico de estupefacientes, y el oficial Fernando Carrillo, destacado en la Dirección de Puertos y Aeropuertos de esa institución, formaban parte de la cúpula responsable de varios robos de droga.
Los tres fueron capturados después de que la jueza de Primera Instancia Penal de Amatitlán, Audy Janelly Arana, ordenara ayer su aprehensión por asociaciones ilícitas, almacenamiento ilícito de drogas, tenencia y depósito ilegal de armas de fuego ofensivas, explosivos, armas químicas, biológicas, atómicas, experimentales y trampas.
Además, se les sindica de tenencia ilegal de municiones para armas de fuego, allanamiento ilegal, detención ilegal, abuso de autoridad, procuración de la impunidad, obstrucción de la justicia y conspiración.
Proceso
Las pesquisas han establecido que dicha banda se encargaba de robar armas y droga, para luego venderlas a diversos grupos de narcotráfico a escala nacional e internacional.
"Hemos detenido a la cúpula de corrupción y criminalidad de extrema gravedad dentro de la PNC", aseguró Carlos Castresana, jefe de la Cicig, durante una conferencia de prensa, en la que estuvieron el fiscal general Amílcar Velásquez y el ministro del Interior, Carlos Menocal.
"Tenemos suficientes elementos para asegurar que Gómez organizó ese tumbe -robo- de droga", explicó Castresana.
Hasta el momento se desconoce el destino del cargamento apropiado por ese grupo criminal, pero se ha calculado que lograron quedarse con 750 kilos de cocaína, y ya no les dio tiempo a llevarse los 370 kilos que se hallaron en el referido lugar.
"No podemos decir que fue el primero ni el último tumbe (...) el enfrentamiento ocurrió al regresar los policías por -otros- 370 kilos, armas y municiones (...) Entonces los narcotraficantes los estaban esperando", comentó el jefe de la Cicig.
Castresana aseguró que la investigación surgió por la manera de actuar sospechosa de esos agentes."Vimos incoherencias luego del hecho; que a pesar de que murieron cinco agentes no se hizo una investigación por parte de la Policía o la DAIA (División de Análisis e Investigación Antinarcótica), y el hecho de que no dejaron entrar al Ministerio Público en la escena del crimen", expresó.
Velásquez explicó que se utilizaron medios de investigación que incluyeron pruebas científicas, testimonios y aspectos confidenciales, que les permitió llegar hasta la banda.
Castresana reveló que Rémber Larios, ex director adjunto, figura como testigo en el caso, y que ayudó a señalar las incoherencias en que incurrió esa organización.
Menocal indicó que aunque se pensaba en la destitución desde el domingo último, decidieron esperar 48 horas más para colaborar con el proceso. "No es una cacería de brujas, buscamos el fortalecimiento de la institución que debe brindar seguridad", dijo.
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